Para el director del coro; con instrumentos de cuerda, sobre una lira de ocho cuerdas. Salmo de David. SEÑOR, no me reprendas en tu ira, ni me castigues en tu furor.
Ten piedad de mí, SEÑOR, pues languidezco; sáname, SEÑOR, porque mis huesos se estremecen.
Mi alma también está muy angustiada; y tú, oh SEÑOR, ¿hasta cuándo?
Vuélvete, SEÑOR, rescata mi alma; sálvame por tu misericordia.
Porque no hay en la muerte memoria de ti; en el Seol, ¿quién te dará gracias?
Cansado estoy de mis gemidos; todas las noches inundo de llanto mi lecho, con mis lágrimas riego mi cama.
Se consumen de sufrir mis ojos; han envejecido a causa de todos mis adversarios.
Apartaos de mí, todos los que hacéis iniquidad, porque el SEÑOR ha oído la voz de mi llanto.
El SEÑOR ha escuchado mi súplica; el SEÑOR recibe mi oración.
Todos mis enemigos serán avergonzados y se turbarán en gran manera; se volverán, y de repente serán avergonzados.
Categoría: Oraciones por la Salud
Oracion para La Sanacion Fisica y Espiritual, de Ravi Najman de Breslev
Salmo 16
Mictam de David. Protégeme, oh Dios, pues en ti me refugio.
Yo dije al SEÑOR: Tú eres mi Señor; ningún bien tengo fuera de ti.
En cuanto a los santos que están en la tierra, ellos son los nobles en quienes está toda mi delicia.
Se multiplicarán las aflicciones de aquellos que han corrido tras otro dios; no derramaré yo sus libaciones de sangre, ni sus nombres pronunciarán mis labios.
El SEÑOR es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte.
Las cuerdas cayeron para mí en lugares agradables; en verdad mi herencia es hermosa para mí.
Bendeciré al SEÑOR que me aconseja; en verdad, en las noches mi corazón me instruye.
Al SEÑOR he puesto continuamente delante de mí; porque está a mi diestra, permaneceré firme.
Por tanto, mi corazón se alegra y mi alma se regocija; también mi carne morará segura,
pues tú no abandonarás mi alma en el Seol, ni permitirás a tu Santo ver corrupción.
Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre.
Salmo 32
Salmo de David. Masquil. ¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto!
¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño!
Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió con mi gemir durante todo el día.
Porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano. (Selah)
Te manifesté mi pecado, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al SEÑOR; y tú perdonaste la culpa de mi pecado. (Selah)
Por eso, que todo santo ore a ti en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente, en la inundación de muchas aguas, no llegarán estas a él.
Tú eres mi escondedero; de la angustia me preservarás; con cánticos de liberación me rodearás. (Selah)
Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con mis ojos puestos en ti.
No seas como el caballo o como el mulo, que no tienen entendimiento; cuyos arreos incluyen brida y freno para sujetarlos, porque si no, no se acercan a ti.
Muchos son los dolores del impío, pero al que confía en el SEÑOR, la misericordia lo rodeará.
Alegraos en el SEÑOR y regocijaos, justos; dad voces de júbilo, todos los rectos de corazón.
Salmo 41
Para el director del coro. Salmo de David. Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día del mal el SEÑOR lo librará.
El SEÑOR lo protegerá y lo mantendrá con vida, y será bienaventurado sobre la tierra; y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.
El SEÑOR lo sostendrá en su lecho de enfermo; en su enfermedad, restaurarás su salud.
Yo dije: Oh SEÑOR, ten piedad de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado.
Mis enemigos hablan mal contra mí, diciendo: ¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?
Y si alguno viene a verme, habla falsedades; su corazón recoge iniquidad para sí; cuando sale fuera, lo publica.
Todos los que me odian murmuran a una contra mí; traman hacerme daño, diciendo:
Una cosa del demonio ha sido derramada sobre él, así que cuando se acueste, no volverá a levantarse.
Aun mi íntimo amigo en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, contra mí ha levantado su calcañar.
Salmo 42
Para el director del coro. Masquil de los hijos de Coré. Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente; ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?
Mis lágrimas han sido mi alimento de día y de noche, mientras me dicen todo el día: ¿Dónde está tu Dios?
Me acuerdo de estas cosas y derramo mi alma dentro de mí; de cómo iba yo con la multitud y la guiaba hasta la casa de Dios, con voz de alegría y de acción de gracias, con la muchedumbre en fiesta.
¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez por la salvación de su presencia.
Dios mío, mi alma está en mí deprimida; por eso me acuerdo de ti desde la tierra del Jordán, y desde las cumbres del Hermón, desde el monte Mizar.
Un abismo llama a otro abismo a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
De día mandará el SEÑOR su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo; elevaré una oración al Dios de mi vida.
A Dios, mi roca, diré: ¿Por qué me has olvidado? ¿Por qué ando sombrío por la opresión del enemigo?
Como quien quebranta mis huesos, mis adversarios me afrentan, mientras me dicen todo el día: ¿Dónde está tu Dios?
¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios!
Salmo 59
Para el director del coro; según tonada de No destruyas. Mictam de David, cuando Saúl envió hombres y vigilaron la casa para matarlo. Líbrame de mis enemigos, Dios mío; ponme a salvo en lo alto, lejos de los que se levantan contra mí.
Líbrame de los que hacen iniquidad, y sálvame de los hombres sanguinarios.
Porque, he aquí, han puesto emboscada contra mi vida; hombres feroces me atacan, pero no es por mi transgresión, ni por mi pecado, SEÑOR.
Sin culpa mía, corren y se preparan contra mí. Despierta para ayudarme, y mira.
Tú, SEÑOR, Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para castigar a todas las naciones; no tengas piedad de ningún inicuo traidor. (Selah)
Regresan al anochecer, aúllan como perros, y rondan por la ciudad.
He aquí, se jactan con su boca; espadas hay en sus labios, pues dicen: ¿Quién oye?
Mas tú, oh SEÑOR, te ríes de ellos; te burlas de todas las naciones.
A causa de su fuerza esperaré en ti, porque Dios es mi baluarte.
Mi Dios en su misericordia vendrá a mi encuentro; Dios me permitirá mirar victorioso sobre mis enemigos.
No los mates, para que mi pueblo no se olvide; dispérsalos con tu poder, y humíllalos, oh Señor, escudo nuestro.
Por el pecado de su boca y la palabra de sus labios, sean presos en su orgullo, y por las maldiciones y mentiras que profieren.
Acábalos en tu furor, acábalos, para que ya no existan; para que los hombres sepan que Dios gobierna en Jacob, hasta los confines de la tierra. (Selah)
Regresan al anochecer, aúllan como perros, y rondan por la ciudad;
merodean buscando qué devorar, y si no se sacian, gruñen.
Pero yo cantaré de tu poder; sí, gozoso cantaré por la mañana tu misericordia; porque tú has sido mi baluarte, y un refugio en el día de mi angustia.
Oh fortaleza mía, a ti cantaré alabanzas; porque mi baluarte es Dios, el Dios que me muestra misericordia.
Salmo 77
Para el director del coro; según Jedutún. Salmo de Asaf. Mi voz se eleva a Dios, y a Él clamaré; mi voz se eleva a Dios, y Él me oirá.
En el día de mi angustia busqué al Señor; en la noche mi mano se extendía sin cansarse; mi alma rehusaba ser consolada.
Me acuerdo de Dios, y me siento turbado; me lamento, y mi espíritu desmaya. (Selah)
Has mantenido abiertos mis párpados; estoy tan turbado que no puedo hablar.
He pensado en los días pasados, en los años antiguos.
De noche me acordaré de mi canción; en mi corazón meditaré; y mi espíritu inquiere.
¿Rechazará el Señor para siempre, y no mostrará más su favor?
¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Ha terminado para siempre su promesa?
¿Ha olvidado Dios tener piedad, o ha retirado con su ira su compasión? (Selah)
Entonces dije: Este es mi dolor: que la diestra del Altísimo ha cambiado.
Me acordaré de las obras del SEÑOR; ciertamente me acordaré de tus maravillas antiguas.
Meditaré en toda tu obra, y reflexionaré en tus hechos.
Santo es, oh Dios, tu camino; ¿qué dios hay grande como nuestro Dios?
Tú eres el Dios que hace maravillas, has hecho conocer tu poder entre los pueblos.
Con tu brazo has redimido a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. (Selah)
Las aguas te vieron, oh Dios, te vieron las aguas y temieron, los abismos también se estremecieron.
Derramaron aguas las nubes, tronaron los nubarrones, también tus saetas centellearon por doquier.
La voz de tu trueno estaba en el torbellino, los relámpagos iluminaron al mundo, la tierra se estremeció y tembló.
En el mar estaba tu camino, y tus sendas en las aguas inmensas, y no se conocieron tus huellas.
Como rebaño guiaste a tu pueblo por mano de Moisés y de Aarón.
Salmo 90
Oración de Moisés, hombre de Dios. Señor, tú has sido un refugio para nosotros de generación en generación.
Antes que los montes fueran engendrados, y nacieran la tierra y el mundo, desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios.
Haces que el hombre vuelva a ser polvo, y dices: Volved, hijos de los hombres.
Porque mil años ante tus ojos son como el día de ayer que ya pasó, y como una vigilia de la noche.
Tú los has barrido como un torrente, son como un sueño; son como la hierba que por la mañana reverdece;
por la mañana florece y reverdece; al atardecer se marchita y se seca.
Porque hemos sido consumidos con tu ira, y por tu furor hemos sido conturbados.
Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia.
Porque por tu furor han declinado todos nuestros días; acabamos nuestros años como un suspiro.
Los días de nuestra vida llegan a setenta años; y en caso de mayor vigor, a ochenta años. Con todo, su orgullo es solo trabajo y pesar, porque pronto pasa, y volamos.
¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu furor conforme al temor que se te debe?
Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
Vuelve, SEÑOR; ¿hasta cuándo? y compadécete de tus siervos.
Sácianos por la mañana con tu misericordia, y cantaremos con gozo y nos alegraremos todos nuestros días.
Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y a los años en que vimos adversidad.
Manifiéstese tu obra a tus siervos, y tu majestad a sus hijos,
y sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros. Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos; sí, la obra de nuestras manos confirma.
Salmo 105
Dad gracias al SEÑOR, invocad su nombre; dad a conocer sus obras entre los pueblos.
Cantadle, cantadle alabanzas; hablad de todas sus maravillas.
Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan al SEÑOR.
Buscad al SEÑOR y su fortaleza; buscad su rostro continuamente.
Recordad las maravillas que Él ha hecho, sus prodigios y los juicios de su boca,
oh simiente de Abraham, su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.
Él es el SEÑOR nuestro Dios; sus juicios están en toda la tierra.
Para siempre se ha acordado de su pacto, de la palabra que ordenó a mil generaciones,
del pacto que hizo con Abraham, y de su juramento a Isaac.
También lo confirmó a Jacob por estatuto, a Israel como pacto eterno,
diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán como porción de vuestra heredad.
Cuando eran pocos en número, muy pocos, y forasteros en ella,
y vagaban de nación en nación, y de un reino a otro pueblo,
Él no permitió que nadie los oprimiera, y por amor a ellos reprendió a reyes, diciendo:
No toquéis a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.
Y llamó al hambre sobre la tierra, quebró todo sustento de pan.
Envió a un hombre delante de ellos, a José, vendido como esclavo.
Con grillos afligieron sus pies, él mismo fue puesto en cadenas,
hasta que su predicción se cumplió; la palabra del SEÑOR lo puso a prueba.
El rey envió, y lo soltó, el soberano de los pueblos, lo puso en libertad.
Lo puso por señor de su casa, y administrador sobre todos sus bienes,
para que encarcelara a sus príncipes a voluntad suya, y a sus ancianos enseñara sabiduría.
También Israel entró en Egipto, así peregrinó Jacob en la tierra de Cam.
E hizo que su pueblo se multiplicara mucho, y los hizo más fuertes que sus adversarios.
Cambió el corazón de estos para que odiaran a su pueblo, para que obraran astutamente contra sus siervos.
Envió a Moisés su siervo, y a Aarón a quien había escogido.
Estos hicieron las maravillas de Dios entre ellos, y prodigios en la tierra de Cam.
Mandó tinieblas e hizo que se oscureciera, pero ellos no prestaron atención a sus palabras.
Convirtió sus aguas en sangre, e hizo morir sus peces.
Pululó su tierra de ranas hasta en las alcobas de sus reyes.
Él habló, y vinieron enjambres de moscas y mosquitos por todo su territorio.
Les dio granizo por lluvia, y llamas de fuego en su tierra.
Devastó también sus vides y sus higueras, y destrozó los árboles de sus territorios.
Él habló, y vinieron langostas, y orugas sin número;
que devoraron toda la vegetación de su país, y se comieron el fruto de su suelo.
También hirió de muerte a todo primogénito de su tierra; las primicias de todo su vigor.
Pero a ellos los sacó con plata y oro, y entre sus tribus no hubo quien tropezara.
Egipto se alegró cuando se fueron, porque su terror había caído sobre ellos.
Extendió una nube para cubrirlos, y fuego para iluminarlos de noche.
Pidieron, y les mandó codornices, y los sació de pan del cielo.
Abrió la roca, y brotaron las aguas; corrieron como un río en tierra seca.
Porque se acordó de su santa palabra dada a Abraham su siervo,
y sacó a su pueblo con alegría, y a sus escogidos con gritos de júbilo.
También les dio las tierras de las naciones, y poseyeron el fruto del trabajo de los pueblos,
a fin de que guardaran sus estatutos, y observaran sus leyes. ¡Aleluya!
Salmo 137
Junto a los ríos de Babilonia, nos sentábamos y llorábamos, al acordarnos de Sión.
Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas.
Pues allí los que nos habían llevado cautivos nos pedían canciones, y los que nos atormentaban nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos alguno de los cánticos de Sión.
¿Cómo cantaremos la canción del SEÑOR en tierra extraña?
Si me olvido de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza.
Péguese mi lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no enaltezco a Jerusalén sobre mi supremo gozo.
Recuerda, oh SEÑOR, contra los hijos de Edom el día de Jerusalén, quienes dijeron: Arrasadla, arrasadla hasta sus cimientos.
Oh hija de Babilonia, la devastada, bienaventurado el que te devuelva el pago con que nos pagaste.
Bienaventurado será el que tome y estrelle tus pequeños contra la peña.
Salmo 150
¡Aleluya! Alabad a Dios en su santuario; alabadle en su majestuoso firmamento.
Alabadle por sus hechos poderosos; alabadle según la excelencia de su grandeza.
Alabadle con sonido de trompeta; alabadle con arpa y lira.
Alabadle con pandero y danza; alabadle con instrumentos de cuerda y flauta.
Alabadle con címbalos sonoros; alabadle con címbalos resonantes.
Todo lo que respira alabe al SEÑOR. ¡Aleluya!